- Siento que podría decir muchas cosas y voy a intentar expresarlas lo mejor que pueda. Últimamente he llegado a pensar "Yo ya no soy anoréxica".
- Cualquiera que siguiera mi rutina desde fuera, jamás pensaría que tengo ninguna clase de trastorno alimenticio. No tengo mas que un par de síntomas y son psicológicos y viven escondidos dentro de mí.
- Como el grabar mi cuerpo en vídeo para llevar un seguimiento de lo gorda que empiezo a estar.
- Como sentir ansiedad en la bañera y tener que alejar las cuchillas de mí para no rebanarme el estómago en busca de los huesos que antes acariciaba. Por ejemplo. Entre otros.
- Pero sin embargo mi vida transcurre con aparente normalidad. Y por dentro no siento nada. Tampoco dolor. No sufro. La situación es la misma, sin embargo.
- Cada día de mi vida busco algo que consiga hacerme sentir. Cualquier cosa. Sea un hombre, sea una mujer, sea un desconocido, una droga, una canción, un vídeo. Cualquier puta cosa que consiga que me sienta humana y con capacidad de sentir emociones.
- Perdí a mi mejor amiga y no conseguí sentir un puto segundo de lástima o arrepentimiento. Lo único que llegué a sentir fue alivio de que me dejara en paz. Y me debería sentir horrible por ello. Pero me da igual todo. Exactamente igual.
- Lo que pase o deje de pasar a mí y a mi alrededor me trae sin cuidado. Supongo que todo tiene que ver con las pastillas y las gotas para chiflados que tomo. Hacen que el problema siga ahí pero que tú consigas que te importe una real mierda. No está mal del todo. Pero obviamente no es una solución.
- Ayer casi demostré mi profesionalidad a la hora de tropezar dos, tres, las veces que haga falta, con la misma piedra. Aunque ni me apetezca. Tropezaría sólo para que ocurriera algo en mi vida. Para sentir compañía de algún tipo. Lo malo de éso sería obtener sentimientos que no quiero. Sentimientos inútiles que me lleven a otros sentimientos inútiles y finalmente a sentirme patéticamente inútil.
- Así que de momento todo sigue parado. Menos el tiempo y el volumen de mis caderas, que va poco a poco creciendo. Supongo que al final crearán su propia cueva y necesitaré una cama mas grande, o algo así. Y eso también me da igual. Me da, pero no. Psicológicamente no, pero mi cuerpo va a su puta bola y no deja que me preocupe. Es una mierda.
- Por otra parte, siento cambios en mi actitud. No sé si me quiero o no, la verdad es que eso varía bastante. Pero siento que me protejo mucho mas que antes. Que me he vuelto una egoísta y una orgullosa. Y eso me gusta porque es una forma de darme el cariño que no estoy obteniendo de fuera y de no caer más hondo. Pero a la vez una parte me dice que no lo merezco y que eso me va a convertir en una gorda estúpida, borde y solitaria. Que pasaré del resto del mundo y viviré sola fumandome porros en un puto sofá de tres plazas por el que se derramarán mis kilos y kilos hasta que el mundo deje de existir. Es lo poquito que queda de Ana, supongo.
- Ahora se siente distinta. Se siente como una niña pequeña en algún rincón perdido de mí, balanceándose en un columpio. Ella también está drogada y no consigue actuar porque pasa de todo. Este bienestar está siendo malo para nosotras dos.
- No se qué hacer ni que haré. Pero me da igual.
domingo, 27 de marzo de 2011
Antidepresivos y antisentimientos
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