"Estaba muy borracho..."
Y hacíamos dos meses juntos.
___
Mira, ya que eres la responsable principal de lo que estoy pasando ahora mismo y no sé ni dónde meterme de cuánto duele, te lo vas a comer tú. Me voy a desahogar contigo porque creo que te mereces sentirte como la peor mierda que existe porque es lo que eres y te mereces saber las consecuencias de tus actos. Ojalá te doliera la mitad que a mí, ojalá sintieras vergüenza de la clase de persona que eres, ojalá tuvieras UN POQUITO de vergüenza o dignidad y no fueras una zorra como eres.
Primero, ni se te ocurra ir a contarle a Adri que te he enviado un mensaje para ver si consigues que se enfade conmigo porque me importa una puta mierda y media.
Básicamente, ni se te ocurra ir a contarle a Adri sobre NADA de tu puta vida. PERO NADA ES NADA. Déjanos en paz por favor y arregla tus putos problemas mentales.
Tercero, si me ves por la calle, donde sea, ni me mires, por favor, porque te siento tan por debajo de mí que si en algun momento cruzamos miradas me vas a dar tantísimo asco que no voy a saber reaccionar y lo mejor para ti es que me olvide de tu entera existencia así que pónmelo fácil te lo pido por favor. No me gusta odiar a nadie ni sentir nada negativo ni siquiera cuando alguien lo merece y no me hace ninguna ilusión decirte esto ni tener movidas contigo así que imagina.
No sé tía, soy una mujer igual que tú, sé lo que es que te guste alguien, sé perfectamente lo que es estar borracha, pero de ninguna manera entiendo cómo una puede ser tan sucia y tan patética ni cómo te atreves a salir a la puta puerta de la calle y seguir tu vida como si nada. Soy de las mejores personas que puedes echarte a la cara (suerte que tienes) así que a pesar de todo intento hacer un esfuerzo para entenderte porque tengo esa creencia de que nadie es tan mala persona queriendo, pero no lo consigo creer contigo. Es que eres mala, tía, o no estás bien del coco. Y no hay más.
¿Acaso alguna vez has querido a alguien, tú? ¿Cómo te sentirías en mi lugar o en el de la gente a quien has engañado, tía, te lo has preguntado? Se los pones a tu chico y cuando te quedas sola vuelves arrastrándote para sentirte mínimamente querida, ¿o qué? Y el chaval te perdona o lo que coño sea en vez de darte un tortazo y vomitarte en la cara, que es lo que te mereces, y lo vuelves a hacer. ¿Alguna vez en tu vida te respetas un poco?
Da gracias de que no voy a buscarte para mearme en tu boca si me apetece porque me veo en todo mi derecho. Da gracias de que esto sea mi única reacción. Que soy una buena chica y espero que la vida te castigue como te mereces y acabes de mierda hasta las cejas y sientas LA MITAD del dolor que siento yo. Sólo la mitad de dolor. Con eso te bastaría.
Aún tendrás la cara dura de contárselo a tus amiguitos en plan "oh decidme que no tiene razón y que soy mejor" y sentir que te mereces un poco de perdón cuando sabes que no lo tienes. Si son tan falsos como tú te lo dirán pero por mucho que te esfuerces yo creo que sabes que estoy en lo cierto. Ya eres mayorcita creo yo para controlar un poco tus actos. Arregla tu puta cabeza. Y oh, por favor, no contestes, a no ser que sea para pedirme perdón como me merezco. A mí y a Adri por supuesto. Y JAMÁS vuelvas a dirigirte a él, ni siquiera de buenas como hiciste cuando él y yo empezamos juntos, FALSA. Que eres una maldita falsa.
Creéme que nunca me cebaría de ésta manera ni contigo ni con nadie, pero sabes qué pasa, que tú misma te respetas tan poco con tus actos que me resulta imposible respetarte. Eso es así. Me has dado tanta pena, porque te haces valer tan poco, que no puedo. Así que si quieres culpar a alguien de esto mírate a un espejo pero a mí no te me justifiques porque no es necesario ni mucho menos útil ^^.
Por otro lado, la parte buena, es que Adrià sí vale la pena y ha venido a contármelo para pedirme perdón y que por supuesto tú no eres ni siquiera tan importante como para hacer que tengamos problemas. Has servido para que tenga mas claro que quiere estar conmigo y que seamos mas fuertes juntos y voy a ser feliz con él como tú nunca lo serás. Obviamente no pensarás que ésto es cosa de celos después de haber leído hasta aquí porque creo que ha quedado muy claro lo que siento por ti y el por qué soy yo quien hace feliz a Adri.
Perdón por los muchos tacos que haya podido escribir, perdón por hacerte leer tanto, y perdón por faltarte al respeto. Lo necesitaba y tú también, por zorra. Igual aprendes un poquito de ésto y te hago un favor y todo. De nada.
Espero no saber absolutamente nada de ti nunca mas. Lo dicho. Si tienes un poco de vergüenza ni contestes. Y si lo haces por favor hazme sentir orgullosa de lo que lea e intenta ganarte mi respeto un poquito. No es difícil. Pero bueno es sólo un consejo que no creo ni que vayas a entender XD. Venga, que seas muy feliz, pero lejos de mí y de la persona a la que amo.
domingo, 24 de junio de 2012
miércoles, 13 de junio de 2012
Como los cacapús tete.
Los gilipollas de blogspot han cambiado el estilo y ahora es horrible.
Odio el olor de mi portátil chamuscándose.
Odio todo.
Odio absolutamente todo sentimiento que aparece en este cuerpo cansado.
Estoy fumada así que me cuesta y me pesa mas escribir.
News...
Anorexia ya no está.
Obviamente no voy ni siquiera a ser tan imbécil como para teclear "Lo he superado", porque no es así.
Las mañanas son iguales.
Abres los ojos.
¿Estoy delgada todavía?
Vas al baño
¿Esto está mas delgado o igual? ¿Hay un kilo de mas? ¿Hay un kilo de menos?
Pero de alguna forma aparto la vista y me dedico a continuar preparándome para otro día de mierda.
Pero por la mañana siempre están las ilusiones, ah.
Qué bonito es todito por la mañana. Qué bonito pensar que quizá hoy te sientas querida un ratito.
Qué bonito reírse al final del día de cómo tú misma has visto caerse tu sonrisa hasta el suelo en menos de doce horas.
Murmurar por el pasillo de tu casa cuando lo que realmente quieres es tirarte al suelo y gritar.
Desgarrarte. Clavar tus uñas en la piel y desgarrar. Sacarlo todo fuera. Porque algo duele dentro y necesitas sentir algo de calma. El suelo se llena de sangre y sólo se oyen gritos y ahí estás tú, empapada en tus propias lágrimas, revolcándote suplicando por que acabe todo y dejes de sentir.
Pero sólo resoplas.
Vuelves al mundo real y estás rodeada de gente.
Debes fingir. Así que resoplas.
"¿Estás bien?"
"Sí."
No.
Pero no tendría la cara dura de estropear tu momento. No seré tan egoísta, hombre.
No tan egoísta para pedir ayuda.
Ni seré tan imbécil de confiar en tí.
Oh, espera. Sí lo soy. JAJAJA.
Te explico con la voz temblorosa y la mirada caída cómo me siento.
Me interrumpes. Me dices cuatro tonterías, como que todo el mundo tiene problemas y no por eso se autolesionan, como que esto es culpa de la crisis, como que "no te ralles".
JAJAJA.
No t rayes, kolegui! Pasa de tus padres y no hagas caso.
Pásate el porro, anda.
Que os jodan a todos.
Egoístas, interesados, manipuladores de mierda.
Orgullosos de mierda.
Perdóname cariño por haberme autolesionado, no pretendía que tus amigos piensen que estás con una chiflada. No lo haré mas, decidido. ¿Es así de fácil, a que sí? Me buscaré otro hobby que te haga sentir menos avergonzado de la persona a la que supuestamente quieres.
Menuda mierda.
Debo agradecerme, por otro lado, el ser tan tonta.
Y es que estoy con él y todavía pongo mi mejor sonrisa y se la dedico esperando algo a cambio que me diga que vale la pena seguir.
Y obtengo un "¿Qué? ¿Qué miras?"
...
Y no contesto jamás. Porque tengo que concentrarme en masticar la decepción y la tristeza, y están como piedras. Me rompen los dientes y nadie va a venir a triturármelas y hacerlas mas fáciles de tragar.
Toma metáfora. A topete.
Y es que conozco a alguien nuevo y sin querer he puesto todas mis esperanzas en esa persona.
Cada nueva persona es un nuevo rayo de luz, en plan anime, rodeada de arcoiris.
Y ya estoy esperando el momento de compartir algo con esa persona. De tener la confianza suficiente para no tener que pedir un abrazo. De subir una foto a Facebook de ésa persona y yo sonriendo. De tener un jodido amigo que te sostenga la mano mientras lloras.
Y antes de que todo eso llegue ellos ya se han ido.
Y yo me había quedado a oscuras pero seguía fantaseando y no lo veía.
Pop, contra la pared. Gilipollas encience la linterna.
Alúmbrate tú sola y acepta de una vez que así va a ser siempre.
Pues me niego, cojones.
Odio el olor de mi portátil chamuscándose.
Odio todo.
Odio absolutamente todo sentimiento que aparece en este cuerpo cansado.
Estoy fumada así que me cuesta y me pesa mas escribir.
News...
Anorexia ya no está.
Obviamente no voy ni siquiera a ser tan imbécil como para teclear "Lo he superado", porque no es así.
Las mañanas son iguales.
Abres los ojos.
¿Estoy delgada todavía?
Vas al baño
¿Esto está mas delgado o igual? ¿Hay un kilo de mas? ¿Hay un kilo de menos?
Pero de alguna forma aparto la vista y me dedico a continuar preparándome para otro día de mierda.
Pero por la mañana siempre están las ilusiones, ah.
Qué bonito es todito por la mañana. Qué bonito pensar que quizá hoy te sientas querida un ratito.
Qué bonito reírse al final del día de cómo tú misma has visto caerse tu sonrisa hasta el suelo en menos de doce horas.
Murmurar por el pasillo de tu casa cuando lo que realmente quieres es tirarte al suelo y gritar.
Desgarrarte. Clavar tus uñas en la piel y desgarrar. Sacarlo todo fuera. Porque algo duele dentro y necesitas sentir algo de calma. El suelo se llena de sangre y sólo se oyen gritos y ahí estás tú, empapada en tus propias lágrimas, revolcándote suplicando por que acabe todo y dejes de sentir.
Pero sólo resoplas.
Vuelves al mundo real y estás rodeada de gente.
Debes fingir. Así que resoplas.
"¿Estás bien?"
"Sí."
No.
Pero no tendría la cara dura de estropear tu momento. No seré tan egoísta, hombre.
No tan egoísta para pedir ayuda.
Ni seré tan imbécil de confiar en tí.
Oh, espera. Sí lo soy. JAJAJA.
Te explico con la voz temblorosa y la mirada caída cómo me siento.
Me interrumpes. Me dices cuatro tonterías, como que todo el mundo tiene problemas y no por eso se autolesionan, como que esto es culpa de la crisis, como que "no te ralles".
JAJAJA.
No t rayes, kolegui! Pasa de tus padres y no hagas caso.
Pásate el porro, anda.
Que os jodan a todos.
Egoístas, interesados, manipuladores de mierda.
Orgullosos de mierda.
Perdóname cariño por haberme autolesionado, no pretendía que tus amigos piensen que estás con una chiflada. No lo haré mas, decidido. ¿Es así de fácil, a que sí? Me buscaré otro hobby que te haga sentir menos avergonzado de la persona a la que supuestamente quieres.
Menuda mierda.
Debo agradecerme, por otro lado, el ser tan tonta.
Y es que estoy con él y todavía pongo mi mejor sonrisa y se la dedico esperando algo a cambio que me diga que vale la pena seguir.
Y obtengo un "¿Qué? ¿Qué miras?"
...
Y no contesto jamás. Porque tengo que concentrarme en masticar la decepción y la tristeza, y están como piedras. Me rompen los dientes y nadie va a venir a triturármelas y hacerlas mas fáciles de tragar.
Toma metáfora. A topete.
Y es que conozco a alguien nuevo y sin querer he puesto todas mis esperanzas en esa persona.
Cada nueva persona es un nuevo rayo de luz, en plan anime, rodeada de arcoiris.
Y ya estoy esperando el momento de compartir algo con esa persona. De tener la confianza suficiente para no tener que pedir un abrazo. De subir una foto a Facebook de ésa persona y yo sonriendo. De tener un jodido amigo que te sostenga la mano mientras lloras.
Y antes de que todo eso llegue ellos ya se han ido.
Y yo me había quedado a oscuras pero seguía fantaseando y no lo veía.
Pop, contra la pared. Gilipollas encience la linterna.
Alúmbrate tú sola y acepta de una vez que así va a ser siempre.
Pues me niego, cojones.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Echando de menos
Sigo viva.
En un bucle, de aquí a allí.
La vida es genial <-----------> Preferiría estar muerta
Sí, soy feliz, me he enamorado de ella.
La quiero y no he hecho mas que preocuparme en disfrutar cada momento con ella.
Sólo ella y yo.
Y ésto, como siempre, trae un conflicto.
Cuando Ana está contigo, no hay lugar para nadie mas. Si dejas que alguien mas ocupe tu vida, ella se esconde. Debes empezar a mentir, debes callarte tantas cosas.
Pero soy como soy. Y no quiero mentirla.
Y, a la vez, algo dentro de mi me pide alguien con quien compartir lo que Ana hace conmigo.
Era tan feliz...
Y Ana ha vuelto a irse.
A partir de ahí no siempre he podido sentirme como quería. Pesaba alrededor de 44 k.
Ahora debo pesar 53 k.
Desde entonces, todo me sale mal, me siento torpe, me siento fea, horrible.
P
A
T
É
T
I
C
A
Llevo ésta palabra tatuada en la frente. Lo juro.
Marina es perfecta...y empiezo a sentirme demasiado poca cosa. O demasiada cosa, físicamente.
Me veo sana, "hermosa", rellena.
Doy asco, JODER.
Ana ha tratado de volver en algunas ocasiones, pero el empezar a mentir a quienes quiero no es lo mío, y no lo he conseguido. Otros días simplemente no me he visto tan gorda y la he ignorado.
Imbécil.
Nunca se debe ignorar a Ana. Sólo hace que seas mas gorda unos días después.
Ahora sí, necesito que vuelva ya. Esto es horrible.
Este cuerpo no es digno de la persona que soy. Este cuerpo es desagradable y vergonzoso.
Yo no quiero ser eso. Quiero ser bonita y pequeñita como era.
Y ya sé de sobras qué debo hacer para eso. Pero es tan difícil al principio. Cuesta tantísimo hacerla volver... Darle el control...
Quizá debería alegrarme de éso porque significa que no estoy enferma. Dice de mí que me he curado y he tomado el control.
Pero yo nunca lo vi así. Ella no me quitaba el control. Me lo daba. Lo compartíamos.
Y fui feliz.
Me cago en la puta.
No sabéis cuánto le debo a Ana. No es mi puta enfermedad.
LA NECESITO
martes, 14 de junio de 2011
Futuro
Odio haber esperado tanto para volver a escribir.
He acabado ingresada en un hospital psiquiátrico un mes, por depresión.
He salido de allí con Ana mas fuerte que nunca, he vuelto a mis 46 k.
Me encantaba el tener un horario de comidas. Con la depresión comía a todas horas. Recuerdo esos bols de cereales llenos de culpa que no tenía fuerzas para sentir. No sentía culpa, no sentía rechazo, no sentía NADA. Sólo asco al mirarme al espejo cada día peor, sólo menos ganas de vivir a cada kilo ganado...Y la desesperación, y no encontrar el futuro ni las fuerzas para conocerlo.
Pero allí no había nevera, no había una despensa.
Había CONTROL. No se escapaba nada, no hacía falta que todo el esfuerzo fuese mío. Simplemente estaba controlada por Ana y las enfermeras.
Me alimentaba a base de ensaladas y patatas hervidas. Pasta, alguna vez, que evité esparciendo por los platos. Yogures de 105 calorías que poco a poco empecé a comer sólo la mitad y a esconder el resto. Flanes enteros escondidos entre la verdura. Servilletas llenas de comida. Y kilos de menos. Y regañinas sobre lo poco que comía por las que Ana me felicitaba. Aquellos comentarios de "Si te pones de perfil no te veo", las abdominales y los ejercicios de bilicleta con Berta todas las noches a escondidas de las cámaras y de las enfermeras. A tomar por el culo.
Me recontré con Ana, ellos, imbéciles, me ayudaron a traerla de vuelta a mi vida y a dejarla tomar el control que ellos no me dejaban perder. Fue tan cómodo, teniendo a la vez a Berta y sus 44 kilos paseando delante de mí todo el día, siendo mi motivación el igualarla, el dejar de sentirme la falsa delgada de allí. Odiaba el pensar que todos sabían que Berta tenía lo que tenía y que a mí me tuvieran que preguntar por qué estaba ahí dentro. "GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. Tienes anorexia y nadie lo ve. Sólo eres una patética gorda deprimida."
Cuánta razón, Ana. Pa-té-ti-ca. Sorpreeeeeeesa.
Quiero dejar de nombrarla tanto. Es como faltarle al respeto. Es una cosa que debe esconderse, no hay que sacarla nunca tanto a la luz.
Salí con 48 kilos y alcancé los 46 en poco tiempo, en casa. Fue maravilloso y lo echo muchísimo de menos. Ahora me he vuelto a perder porque vuelvo a ser feliz.
Me quiero. Me encanto, me acepto, me gusta mi sinceridad, mi alegría, mi madurez, lo cría que soy a pesar de ella.
Amo la persona que soy. Pero no puedo amar mi cuerpo. No si sube de 46 kilos. Entonces no valgo nada. Porque no quiero salir a la calle y mostrarme. No puedo disfrutarme. Entonces debo empezar a hacerme daño otra vez y volver a tener ese falso físico que me deja ser como soy realmente por dentro. Es difícil de entender, lo sé. Pero no me importa.
Sólo un par de kilos menos y podré mostrarme enteramente al mundo y podré ser quien soy. Ana en un cofre, guardadita y acechando, controlándome las calorías y ayudandome a mantenerme. Pero bajo llave. Ya no podría matarme. Ya nos conocemos demasiado. Nosotras y sus treguas...son sus normas, al fin y al cabo.
He acabado ingresada en un hospital psiquiátrico un mes, por depresión.
He salido de allí con Ana mas fuerte que nunca, he vuelto a mis 46 k.
Me encantaba el tener un horario de comidas. Con la depresión comía a todas horas. Recuerdo esos bols de cereales llenos de culpa que no tenía fuerzas para sentir. No sentía culpa, no sentía rechazo, no sentía NADA. Sólo asco al mirarme al espejo cada día peor, sólo menos ganas de vivir a cada kilo ganado...Y la desesperación, y no encontrar el futuro ni las fuerzas para conocerlo.
Pero allí no había nevera, no había una despensa.
Había CONTROL. No se escapaba nada, no hacía falta que todo el esfuerzo fuese mío. Simplemente estaba controlada por Ana y las enfermeras.
Me alimentaba a base de ensaladas y patatas hervidas. Pasta, alguna vez, que evité esparciendo por los platos. Yogures de 105 calorías que poco a poco empecé a comer sólo la mitad y a esconder el resto. Flanes enteros escondidos entre la verdura. Servilletas llenas de comida. Y kilos de menos. Y regañinas sobre lo poco que comía por las que Ana me felicitaba. Aquellos comentarios de "Si te pones de perfil no te veo", las abdominales y los ejercicios de bilicleta con Berta todas las noches a escondidas de las cámaras y de las enfermeras. A tomar por el culo.
Me recontré con Ana, ellos, imbéciles, me ayudaron a traerla de vuelta a mi vida y a dejarla tomar el control que ellos no me dejaban perder. Fue tan cómodo, teniendo a la vez a Berta y sus 44 kilos paseando delante de mí todo el día, siendo mi motivación el igualarla, el dejar de sentirme la falsa delgada de allí. Odiaba el pensar que todos sabían que Berta tenía lo que tenía y que a mí me tuvieran que preguntar por qué estaba ahí dentro. "GORDA. GORDA. GORDA. GORDA. Tienes anorexia y nadie lo ve. Sólo eres una patética gorda deprimida."
Cuánta razón, Ana. Pa-té-ti-ca. Sorpreeeeeeesa.
Quiero dejar de nombrarla tanto. Es como faltarle al respeto. Es una cosa que debe esconderse, no hay que sacarla nunca tanto a la luz.
Salí con 48 kilos y alcancé los 46 en poco tiempo, en casa. Fue maravilloso y lo echo muchísimo de menos. Ahora me he vuelto a perder porque vuelvo a ser feliz.
Me quiero. Me encanto, me acepto, me gusta mi sinceridad, mi alegría, mi madurez, lo cría que soy a pesar de ella.
Amo la persona que soy. Pero no puedo amar mi cuerpo. No si sube de 46 kilos. Entonces no valgo nada. Porque no quiero salir a la calle y mostrarme. No puedo disfrutarme. Entonces debo empezar a hacerme daño otra vez y volver a tener ese falso físico que me deja ser como soy realmente por dentro. Es difícil de entender, lo sé. Pero no me importa.
Sólo un par de kilos menos y podré mostrarme enteramente al mundo y podré ser quien soy. Ana en un cofre, guardadita y acechando, controlándome las calorías y ayudandome a mantenerme. Pero bajo llave. Ya no podría matarme. Ya nos conocemos demasiado. Nosotras y sus treguas...son sus normas, al fin y al cabo.
lunes, 16 de mayo de 2011
Hoy.
Hoy ella necesita escribirle.
Hoy ella se siente desesperada de nuevo.
Se siente viuda. Y enamorada todavía. En lo mas hondo de su ser.
Por desgracia, su amado ya murió. En todos los sentidos.
Realmente, está enamorada de alguien que sólo puede recordar. De alguien que ella mató.
Ella sintió su corazón romperse bajo la palma de su mano aquel día. Ella lo vio en su mirada. Lo sintió en sus lágrimas, mojándole la cara en aquellos últimos abrazos.
Se para unos minutos, grita y llora, aguantando los golpes amargos que le trae de nuevo su corazón. Se retuerce, como siempre que le recuerda. Como cada día un segundo antes de dormirse.
Lo imagina. Más joven. Más inexperto. Enamorado de ella. Mirándole como sólo el sabía.
Lo imagina durmiendo. Como tantas veces lo vio mientras ella se quitaba el lujo de dormir durante quizá toda la noche, sólo para mirarle a él, que jamás lo supo y que, aunque ahora lo supiera, jamás le importaría.
Tantas veces lloró en silencio mientras le veía dormir. Tantas. Lloró de orgullo, de amor, de felicidad. De tener la suerte de tenerle a su lado. Siguió con la mirada cada uno de sus poros, de sus pestañas, su vello facial, su nariz, su respiración, el movimiento de sus venas en ese precioso cuello, sus ojos cerrados y en paz. Los memorizó y ahora es algo que vive en a ella. Ese rostro. El rostro de su amado.
Que ahora ya no existe.
Su amado al que destruyó. Por un error, una equivocación, imperfecciones del ser humano, la avarícia de quererlo todo, de querer que algo nuevo mejore lo inmejorable. De creer que nuestros actos no traerán consecuencias. Que sólo va a ser algo de lo que reírse en un futuro, juntos. Y tras los años aprender de lo que has hecho y que te queme el alma todos y cada uno de los minutos de tu vida el hecho de que mataste a quien mas amabas. A quién mas has amado jamás.
Aquel con quien querías tener bebés. Aquel a quien entregaste tu persona entera. Aquel que te juró amor eterno. El que estaba dispuesto a tatuarte en su piel porque juró que jamás te olvidaría. Era tanta la seguridad de estar juntos toda la vida. Era un hecho el estar hechos el uno para el otro y pertenecerse. Ser la razón de la existencia del otro.
Y, sabes. Por mucho que no llegue a estar impreso en mi piel, está impreso en mí. Quemado, tatuado, desangrado ya. Sé que te quiero.
O que quiero a la persona que eras. La amo. La amo con mi vida y moriría mil veces por ella si así pudiera hacerte regresar. Lo que sea.
Ella quiere salir corriendo. Correr tras él. Aparecerse donde sabe que está. Verle. Hace nueve o diez meses que no ve su rostro. Y aquellas veces que lo ve en fotos, no consigue reconocerle.
Porque ya no es él. Es simplemente alguien que tomó su aspecto. Se hizo mayor con su aspecto. Cambió de vida, de amigos, de pensamientos, y de corazón. Lo vació todo y volvió a llenarlo con gente distinta.
Ella sintió una patada. Una exclusión. Una patada que rompió su mundo, aquel en el que los dos vivían. Como un cristal que se rompe. Ella lo rompió y salió disparada, dejando un agujero enorme en aquel pequeño mundo del que ella formaba la mayor parte. Él tuvo que llenarse de otra gente, otros estímulos y otros sentimientos para rehacerse a sí mismo y a su mundo.
Pero ella.
Ella es distinta.
Ella rasgó toda su piel al romper el cristal. Se desangró en gritos y deseó morirse sin él. Sintió un dolor inexplicable que le prometió que ella jamás tendría un mundo de nuevo.
Y no lo tiene. Y sigue perdida llamándolo a gritos en su interior. Lamentándose de no poder acariciarle la cara. De no poder compartir las palomitas con él viendo una película. De ya no poder llorar de amor mientras le observa dormir. De no sentirle respirar a su lado. De no oír nunca mas sus risas juntas, ellos dos. Riendo. Besándose. El silencio de los besos y el sonido de los alientos chocándose, esa cama siendo testigo de toda su historia, día a día. De las cenas. De las risas viendo películas y series. Del sexo que los unía y que les hacía sentir que ya nunca jamás nada podría separarles. NUNCA.
Nunca ha vuelto a tener sexo con nadie mas. Nunca ha conseguido sentir que alguna otra persona deba ocupar su lugar. Lo ha intentado, ha intentado engañarse, ha intentado sentir. Olvidar. Perdonarse. Y no puede. Y no quiere que nadie se siente donde él se sentó. No quiere que nadie la toque donde él la tocó. No quiere. Simplemente. Porque le pertenece a él.
Pero en fin. Ya está bien.
Él es feliz ahora. Él quería estar lejos de tí para madurar y conocerse mejor a sí mismo.
Parece que lo ha conseguido. Y me alegro tanto por él.
Espero que el crea que yo también lo he conseguido.
Que esas pequeñas cosas con las que me codeo me llenan, o llenan un cuarto del vacío que el dejó. Los buenos amigos, las chicas preciosas, las chicas que desea, los tonteos inútiles con otros chicos, las drogas, la anorexia.
Así que, cariño. Soy feliz, porque tú ahora eres feliz. Siento haberte hecho daño.
Siento que tú me hicieras daño tantas veces.
Sólo necesitaba desahogarme. Como cada día que sueño con aquel que eras antes. Cuando éramos nosotros. Cuando nuestro mundo todavía estaba sellado, duro como una roca, irrompible, impenetrable por nadie mas.
Yo me quedo aquí...
Hoy ella se siente desesperada de nuevo.
Se siente viuda. Y enamorada todavía. En lo mas hondo de su ser.
Por desgracia, su amado ya murió. En todos los sentidos.
Realmente, está enamorada de alguien que sólo puede recordar. De alguien que ella mató.
Ella sintió su corazón romperse bajo la palma de su mano aquel día. Ella lo vio en su mirada. Lo sintió en sus lágrimas, mojándole la cara en aquellos últimos abrazos.
Se para unos minutos, grita y llora, aguantando los golpes amargos que le trae de nuevo su corazón. Se retuerce, como siempre que le recuerda. Como cada día un segundo antes de dormirse.
Lo imagina. Más joven. Más inexperto. Enamorado de ella. Mirándole como sólo el sabía.
Lo imagina durmiendo. Como tantas veces lo vio mientras ella se quitaba el lujo de dormir durante quizá toda la noche, sólo para mirarle a él, que jamás lo supo y que, aunque ahora lo supiera, jamás le importaría.
Tantas veces lloró en silencio mientras le veía dormir. Tantas. Lloró de orgullo, de amor, de felicidad. De tener la suerte de tenerle a su lado. Siguió con la mirada cada uno de sus poros, de sus pestañas, su vello facial, su nariz, su respiración, el movimiento de sus venas en ese precioso cuello, sus ojos cerrados y en paz. Los memorizó y ahora es algo que vive en a ella. Ese rostro. El rostro de su amado.
Que ahora ya no existe.
Su amado al que destruyó. Por un error, una equivocación, imperfecciones del ser humano, la avarícia de quererlo todo, de querer que algo nuevo mejore lo inmejorable. De creer que nuestros actos no traerán consecuencias. Que sólo va a ser algo de lo que reírse en un futuro, juntos. Y tras los años aprender de lo que has hecho y que te queme el alma todos y cada uno de los minutos de tu vida el hecho de que mataste a quien mas amabas. A quién mas has amado jamás.
Aquel con quien querías tener bebés. Aquel a quien entregaste tu persona entera. Aquel que te juró amor eterno. El que estaba dispuesto a tatuarte en su piel porque juró que jamás te olvidaría. Era tanta la seguridad de estar juntos toda la vida. Era un hecho el estar hechos el uno para el otro y pertenecerse. Ser la razón de la existencia del otro.
Y, sabes. Por mucho que no llegue a estar impreso en mi piel, está impreso en mí. Quemado, tatuado, desangrado ya. Sé que te quiero.
O que quiero a la persona que eras. La amo. La amo con mi vida y moriría mil veces por ella si así pudiera hacerte regresar. Lo que sea.
Ella quiere salir corriendo. Correr tras él. Aparecerse donde sabe que está. Verle. Hace nueve o diez meses que no ve su rostro. Y aquellas veces que lo ve en fotos, no consigue reconocerle.
Porque ya no es él. Es simplemente alguien que tomó su aspecto. Se hizo mayor con su aspecto. Cambió de vida, de amigos, de pensamientos, y de corazón. Lo vació todo y volvió a llenarlo con gente distinta.
Ella sintió una patada. Una exclusión. Una patada que rompió su mundo, aquel en el que los dos vivían. Como un cristal que se rompe. Ella lo rompió y salió disparada, dejando un agujero enorme en aquel pequeño mundo del que ella formaba la mayor parte. Él tuvo que llenarse de otra gente, otros estímulos y otros sentimientos para rehacerse a sí mismo y a su mundo.
Pero ella.
Ella es distinta.
Ella rasgó toda su piel al romper el cristal. Se desangró en gritos y deseó morirse sin él. Sintió un dolor inexplicable que le prometió que ella jamás tendría un mundo de nuevo.
Y no lo tiene. Y sigue perdida llamándolo a gritos en su interior. Lamentándose de no poder acariciarle la cara. De no poder compartir las palomitas con él viendo una película. De ya no poder llorar de amor mientras le observa dormir. De no sentirle respirar a su lado. De no oír nunca mas sus risas juntas, ellos dos. Riendo. Besándose. El silencio de los besos y el sonido de los alientos chocándose, esa cama siendo testigo de toda su historia, día a día. De las cenas. De las risas viendo películas y series. Del sexo que los unía y que les hacía sentir que ya nunca jamás nada podría separarles. NUNCA.
Nunca ha vuelto a tener sexo con nadie mas. Nunca ha conseguido sentir que alguna otra persona deba ocupar su lugar. Lo ha intentado, ha intentado engañarse, ha intentado sentir. Olvidar. Perdonarse. Y no puede. Y no quiere que nadie se siente donde él se sentó. No quiere que nadie la toque donde él la tocó. No quiere. Simplemente. Porque le pertenece a él.
Pero en fin. Ya está bien.
Él es feliz ahora. Él quería estar lejos de tí para madurar y conocerse mejor a sí mismo.
Parece que lo ha conseguido. Y me alegro tanto por él.
Espero que el crea que yo también lo he conseguido.
Que esas pequeñas cosas con las que me codeo me llenan, o llenan un cuarto del vacío que el dejó. Los buenos amigos, las chicas preciosas, las chicas que desea, los tonteos inútiles con otros chicos, las drogas, la anorexia.
Así que, cariño. Soy feliz, porque tú ahora eres feliz. Siento haberte hecho daño.
Siento que tú me hicieras daño tantas veces.
Sólo necesitaba desahogarme. Como cada día que sueño con aquel que eras antes. Cuando éramos nosotros. Cuando nuestro mundo todavía estaba sellado, duro como una roca, irrompible, impenetrable por nadie mas.
Yo me quedo aquí...
domingo, 27 de marzo de 2011
Antidepresivos y antisentimientos
- Siento que podría decir muchas cosas y voy a intentar expresarlas lo mejor que pueda. Últimamente he llegado a pensar "Yo ya no soy anoréxica".
- Cualquiera que siguiera mi rutina desde fuera, jamás pensaría que tengo ninguna clase de trastorno alimenticio. No tengo mas que un par de síntomas y son psicológicos y viven escondidos dentro de mí.
- Como el grabar mi cuerpo en vídeo para llevar un seguimiento de lo gorda que empiezo a estar.
- Como sentir ansiedad en la bañera y tener que alejar las cuchillas de mí para no rebanarme el estómago en busca de los huesos que antes acariciaba. Por ejemplo. Entre otros.
- Pero sin embargo mi vida transcurre con aparente normalidad. Y por dentro no siento nada. Tampoco dolor. No sufro. La situación es la misma, sin embargo.
- Cada día de mi vida busco algo que consiga hacerme sentir. Cualquier cosa. Sea un hombre, sea una mujer, sea un desconocido, una droga, una canción, un vídeo. Cualquier puta cosa que consiga que me sienta humana y con capacidad de sentir emociones.
- Perdí a mi mejor amiga y no conseguí sentir un puto segundo de lástima o arrepentimiento. Lo único que llegué a sentir fue alivio de que me dejara en paz. Y me debería sentir horrible por ello. Pero me da igual todo. Exactamente igual.
- Lo que pase o deje de pasar a mí y a mi alrededor me trae sin cuidado. Supongo que todo tiene que ver con las pastillas y las gotas para chiflados que tomo. Hacen que el problema siga ahí pero que tú consigas que te importe una real mierda. No está mal del todo. Pero obviamente no es una solución.
- Ayer casi demostré mi profesionalidad a la hora de tropezar dos, tres, las veces que haga falta, con la misma piedra. Aunque ni me apetezca. Tropezaría sólo para que ocurriera algo en mi vida. Para sentir compañía de algún tipo. Lo malo de éso sería obtener sentimientos que no quiero. Sentimientos inútiles que me lleven a otros sentimientos inútiles y finalmente a sentirme patéticamente inútil.
- Así que de momento todo sigue parado. Menos el tiempo y el volumen de mis caderas, que va poco a poco creciendo. Supongo que al final crearán su propia cueva y necesitaré una cama mas grande, o algo así. Y eso también me da igual. Me da, pero no. Psicológicamente no, pero mi cuerpo va a su puta bola y no deja que me preocupe. Es una mierda.
- Por otra parte, siento cambios en mi actitud. No sé si me quiero o no, la verdad es que eso varía bastante. Pero siento que me protejo mucho mas que antes. Que me he vuelto una egoísta y una orgullosa. Y eso me gusta porque es una forma de darme el cariño que no estoy obteniendo de fuera y de no caer más hondo. Pero a la vez una parte me dice que no lo merezco y que eso me va a convertir en una gorda estúpida, borde y solitaria. Que pasaré del resto del mundo y viviré sola fumandome porros en un puto sofá de tres plazas por el que se derramarán mis kilos y kilos hasta que el mundo deje de existir. Es lo poquito que queda de Ana, supongo.
- Ahora se siente distinta. Se siente como una niña pequeña en algún rincón perdido de mí, balanceándose en un columpio. Ella también está drogada y no consigue actuar porque pasa de todo. Este bienestar está siendo malo para nosotras dos.
- No se qué hacer ni que haré. Pero me da igual.
domingo, 27 de febrero de 2011
Completa soledad
Se siente raro entrar en mi rinconcito de penas en una casa ajena, en un ordenador que no es el mio, en completa paz por una santa vez.
Nadie con quien hablar, nadie con quien fingir, mi blog de la sinceridad y yo.
Y que tengo de nuevo que decirte.
Me siento hundida hasta lo mas hondo. Me siento patetica, vacia, y rodeada de un mundo al que no puedo corresponder.
Me miro al espejo y la opcion mas factible que me pasa por la cabeza es prenderme fuego.
Soy demasiado horrible, ya ni mi anorexia me quiere, ya ni mis huesos me consuelan porque se han tapado con mas y mas grasa inutil que no significa nada mas que el poco amor que puedo ofrecerme, unos ratos llenandome de mi peor enemiga, la comida, a la vez mi consuelo y mi autodestruccion, seguidos de ratos de evasion a mis malos tratos.
Me autodestruyo cada dia, autodestruyo mi imagen y mis ganas de quererme, autodestruyo mi salud fisica y mental porque no se hacer otra cosa conmigo misma.
Hace unos meses me mataba por desnutricion, ahora me mato por maltratarme hasta el extremo de no querer despertarme de mis sue;os. No quiero vestirme, no quiero enfrentarme a mi imagen ni mostrarla a los demas, y se me exige hacerlo con una sonrisa y con falsas fuerzas que los demas deberian ver para que mi vida parezca una mas. Pero no es una mas. Ni siquiera es una vida y no hace mas que empeorar.
Pienso mierda tan extrema que me parece fuerte incluso para escribirla aqui. Ahora si me siento LOCA.
Me estoy desquiciando y perdiendo mas con cada dia que pasa. Han empezado a rondar ideas de suicidio momentaneas y es algo a lo que jamas pense que llegaria. Y sin embargo ahi estan, aqui estoy.
Por otra parte es un buen momento del dia.
No tengo que fingir, escribo mis verdades fumandome un cigarro.
Y sin embargo me siento tan sola.
Si al menos Ana estuviera, si al menos pudiera tocarme y sentirla ahi, sentirme bonita y poder fingir ante la gente sabiendo que no me veo tan patetica sino simplemente enferma o delgadita, entonces podria tirar adelante un poco mas.
Pero no. Solo me ven dejada, gorda, sin peinar, sin maquillar, FEA, olvidada, descuidada, penosa.
Estoy cansada en todos los sentidos.
Cansada de quejarme, cansada de cansarme, cansada de ser.
Bah.
Nadie con quien hablar, nadie con quien fingir, mi blog de la sinceridad y yo.
Y que tengo de nuevo que decirte.
Me siento hundida hasta lo mas hondo. Me siento patetica, vacia, y rodeada de un mundo al que no puedo corresponder.
Me miro al espejo y la opcion mas factible que me pasa por la cabeza es prenderme fuego.
Soy demasiado horrible, ya ni mi anorexia me quiere, ya ni mis huesos me consuelan porque se han tapado con mas y mas grasa inutil que no significa nada mas que el poco amor que puedo ofrecerme, unos ratos llenandome de mi peor enemiga, la comida, a la vez mi consuelo y mi autodestruccion, seguidos de ratos de evasion a mis malos tratos.
Me autodestruyo cada dia, autodestruyo mi imagen y mis ganas de quererme, autodestruyo mi salud fisica y mental porque no se hacer otra cosa conmigo misma.
Hace unos meses me mataba por desnutricion, ahora me mato por maltratarme hasta el extremo de no querer despertarme de mis sue;os. No quiero vestirme, no quiero enfrentarme a mi imagen ni mostrarla a los demas, y se me exige hacerlo con una sonrisa y con falsas fuerzas que los demas deberian ver para que mi vida parezca una mas. Pero no es una mas. Ni siquiera es una vida y no hace mas que empeorar.
Pienso mierda tan extrema que me parece fuerte incluso para escribirla aqui. Ahora si me siento LOCA.
Me estoy desquiciando y perdiendo mas con cada dia que pasa. Han empezado a rondar ideas de suicidio momentaneas y es algo a lo que jamas pense que llegaria. Y sin embargo ahi estan, aqui estoy.
Por otra parte es un buen momento del dia.
No tengo que fingir, escribo mis verdades fumandome un cigarro.
Y sin embargo me siento tan sola.
Si al menos Ana estuviera, si al menos pudiera tocarme y sentirla ahi, sentirme bonita y poder fingir ante la gente sabiendo que no me veo tan patetica sino simplemente enferma o delgadita, entonces podria tirar adelante un poco mas.
Pero no. Solo me ven dejada, gorda, sin peinar, sin maquillar, FEA, olvidada, descuidada, penosa.
Estoy cansada en todos los sentidos.
Cansada de quejarme, cansada de cansarme, cansada de ser.
Bah.
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