miércoles, 8 de diciembre de 2010

Depresión


Necesito desahogarme y me he quedado sola hoy.
Y así creo que acabaré.
Completamente sola. Es lo que Ana quiere.
Está empezando a reinar en mucho mas allá de lo físico, está metiéndose en mi vida amorosa, está llevándose todo aquello que algún día creí tener. Todo ha dejado de hacerme feliz.
Todo ha dejado de tener un límite. De pronto todo es infinito. Y así parece ser mi situación también.
Pasa un día, hago una comida o dos, me martirizo, lloro, me deprimo, me doy asco y finalmente duermo para pasar al siguiente.
Me despierto, me examino, me siento gordísima, lucho conmigo misma para estarme quieta y no comer... finalmente quizá hago una pequeña comida y me siento horrible. Y así paso el día. Rumiando lo que he comido, llamándome gorda, metida en la bañera para que el tiempo pase mas rápido. Sola. Sola con ella.

Creo que tengo depresión.
Cuando ningún estímulo afectivo te hace reaccionar, cuando odias que te dirijan la palabra, cuando te pesa todo, cuando te da asco incluso encender la televisión y sólo quieres que el tiempo pase y pase y pase, pero no sabes para qué.
Me siento apática, ya no siento amor, ni ganas de ver a nadie, ni ganas de debatir, ni de quejarme, de nada.

Y podría, vaya si podría.
A no deja de decirme que me arrepentiré de pasar de él como lo estoy haciendo, que no me interesa nada y que no cree que tenga ganas de verle.
Verás, ahora ya no, no tengo ganas de verte porque yo soy la primera que no te importa a tí. Entiende que tengo una enfermedad que pretende acabar con mi salud tanto física como mental y que ya ha conseguido un 45 %, que no quiero que me hables del futuro ni me apetece que me culpes de lo que nos pasa ni de lo que tengo ni de que tú no me veas. Muévete y llámame preguntándome por mi salud, tráeme un puto peluche, compórtate como deberías en vez de dejarlo todo en mis manos, porque yo estoy estancada y no sé qué hacer con mi vida. Si lo único que quiero es morirme demuéstrame que contigo todo puede ser mejor, joder. No estas haciendo una puta mierda por ayudarme, más que presionar, presionar y presionar para que nos veamos y decidas si quieres seguir conmigo o no. Yo que coño sé si quiero seguir contigo, si para empezar no quiero ni seguir siendo yo.
Joder.
Se acabó.

No sé cuánto peso. Sólo sé que todavía no. A la mierda.

miércoles, 1 de diciembre de 2010
















Stay strong

No sé por dónde empezar y tampoco tengo demasiadas ganas de escribir. Hoy no encuentro la inspiración. Parece que Ana se esconde y se entrelaza hoy mas que cualquier otro día entre mi pelo, haciéndose un hueco mas allá de mi mente de donde sabe que no la podrán sacar. Yo le ofrecería un lugar mejor si lo conociera. Alguno en el que pudiera esconderse para siempre. Hasta el fin de mis días. Pero no sé qué va a pasar. Van a intentar quitármela. Desde hoy, desde ésta especie de nuevo bajón de azúcar o lo que quiera que haya sido. Pienso que ha tenido mas que ver el cannabis, pero esa manera de vomitar dos simples tragos de agua y ése dolor de estómago completamente vacío y cerrado me decía que había algo mas detrás. Algo que, en realidad, me parecía bonito. Consecuencia de la poca cordura que me pueda quedar ya. ¿Cómo puede parecerte bonito que tu cuerpo necesite vomitar y lo único que consigas es que se retuerza y se retuerza sin nada a lo que agarrarse? Pues me lo parecía. A tomar por el culo si estoy loca. No me importa nada.

No recuerdo demasiado de lo que ha pasado ésta mañana. Sé que he visto algunas imágenes que me gustaría dibujar después si consiguiera recordarlas. Veía la taza del váter abierta y vacía, y la báscula al lado, enfocada, y a la vez una sombra mía proyectada que poco tenía que ver con lo que realmente soy. Parecía que llevaba el pelo corto, escalado y que estaba bastante mas delgada de lo que creo estar. Me ha hecho pensar en el futuro.

Ha sido también la primera vez que oía "Anorexia nerviosa" de boca de un médico, refiriéndose a mí. Pero no lo creo. No siento que ellos tengan derecho de decirme lo que me pasa y lo que no. No me creo ese par de palabras de boca de alguien que no la conoce. No sabéis una puta mierda. No sabéis nada. Me repugna que se atrevan a decidir por mí si necesito ayuda o si estoy enferma o las comidas que debo hacer a lo largo del día. Eso no va con vosotros. Eso es cosa nuestra.

Lo dejo y sigo mañana.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Joder.

Me apetece escribir.
No tiene por qué ser sobre ella, aunque obviamente acabará saliendo, se asomará entre mis pensamientos y saludará a la chica que algún día próximo volverá a leer estas palabras.
Así se asegura de que no la olvido. Así sabe que volveré a recordarla y a darle unos minutos de mi vida, a organizar junto a ella el día de mañana, a esperar juntas que tarde mucho el día en que me la quieran arrebatar.
Y yo me dejo manipular ahora, es como dejar que tus dedos se muevan solos, no pensar antes de escribir, dejar que ella lo haga fluir todo y dejar que plasme aquí todo lo que quiere decirme.
Ya lo dije. Mecánica e insípida. Robot manipulado por una enfermedad mental que necesito para sentir algo dentro de un cuerpo humano.
Ella vive con mi vida, yo vivo por su vida.
Es nuestra unión.
Es mi pérdida.
Y aquí sigo, hablando de ella sin mas. A veces me siento hecha exclusivamente de trocitos de anorexia. Hasta que me miro al espejo. ¿Por qué, joder? Llevamos juntas casi cinco años, Ana, pero no me dejas ver lo que obtengo de tí. En cambio todos pueden ver lo que tú me robas. Algo aquí no está bien. Pero entonces ella alarga la mano y me tapa la boca. Me cierra los ojos y me manda a callar. Todo seguirá bien si me comporto.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Miedo, parte dos.

Me miro y quiero llorar.
Sólo mirándome las muñecas quiero llorar.
Porque no son mis muñecas.
Porque están tan consumidas como toda yo.
¿Qué cojones les ha pasado a mis muñecas?
¿Por qué son tan delgadas y tan bonitas?
¿Por qué lo veo pero no lo paro?
Y sobretodo, ¿por qué no lloro entonces?
No siento nada por mí misma que me haga soltar una lágrima. Querría llorar ese poco de mí que me queda, porque quiere regresar, le gustaría seguir siendo esa adolescente no demasiado alocada, tranquila y egoísta que se divertía besando a su chico por toda la cara y que podía
controlar cuándo pactaba con Ana y cuando con Mia. Luego él la ayudaba a volver a la normalidad con uno o dos kilos de menos y su enfermedad se aparcaba unos meses a la sombra. Y así pasaban los meses. Porque siempre, gracias a él, seguía existiendo ella. Algo mas fuerte que Ana la aferraba al mundo real. Ella jamás se hubiese ido si Iván todavía estuviera tirando de ella hacia la vida, desde la puerta de salida. Tenía que estar sana para poder tener hijos con él. Para poder casarse. Para ir aquí y allá, para correr mas que él cuando jugában a dispararse colonia por todo el cuerpo.
Pero la puerta de salida ahora está cerrada. No tiene ningún lugar al que salir. Cien espejos, una cocina, un cuarto de baño, una báscula. Apáñatelas. ¡Por fin te has hecho mujer!

Miedo.

Me he perdido.
No sé exactamente cuándo, cómo ni por qué.
Pero me he perdido.
No existo. Hoy, por lo menos, no.
Existe ella. En toda su plenitud. Dueña de mi cuerpo,
de mis pensamientos.
Esto no es una puta canción de amor, señores.
Padezco anorexia y, si bien no es tan terrible para mí en este momento como puedan diagnosticar, sí, es terriblemente enfermiza y confusa. Toda ella.
Y a pesar de todo he aprendido a amarla con el tiempo y a llorarla sin lágrimas.
Porque hace años que la necesito para sentir algo por dentro.
Y mas ahora estos últimos meses.
Desde que no tengo mi hogar. Que estoy sola, que ella se acerca mas cada día, que yo la dejo porque así debe ser, y ella toma el control. Sin motivo alguno.
No se trata sólo de querer ser bonita, no se trata de querer el cuerpo de una modelo.
Se trata de querer tener algo por lo que respetarte. De hacer algo bien. De serle útil a alguien, de enorgullecer a alguien y a tí misma. Entonces ella te coje, te abraza y te asfixia. Se ofrece para que la obedezcas y le des todo lo que quiere. La anorexia no es un juego de crías de 13 años. Y, hoy, tres años después me doy cuenta de lo que me ha hecho.
Yo no quiero el cuerpo de Paris Hilton. Yo quiero obedecer a Ana. Nada más. Y si ella dice que debo tenerlo pues no llenaré mi boca de mierda hasta que lo tenga. Y así va.
Y escribo sin mirar al teclado y aun así veo de reojo lo huesudas que están mis manos, y me da repelús. Pero tampoco lo considero demasiado y ella quiere más. Tengo que darle más. Siempre más. Hasta que duela. Hasta que asuste. Hasta que me la arrebaten con pastillas y una habitación gris cerrada, lejos del televisor, del ordenador, de las fotos, lejos de allá donde quiera que se esconda. Suero en mi brazo de foca, análisis de sangre constantes. Familia defraudada. Ana defraudada. Yo aferrándome a ella para que jamás me la quiten. Ella aferrándose a mí para quitarme la vida. Yo dejándome morir por ella.
Entonces, paz. Punto y final a una vida de completo fracaso y de esfuerzos inútiles por agradarte a tí misma y perdonarte que nadie te valore como quieres.
Me aterra ver a qué límite me está llevando. Me aterra lo bien que se siente el estar aquí. Pero lo vacío que está todo. Las contradicciones constantes.
Quiero decir, jamás he tenido una meta mas baja de 49 k.
Estoy en 46 k.
¿Por qué? No lo sé. Se sentía bonito ver el 50 tan lejos y el 30 tan cerca.
Ahora ya tengo los 46.
Ahora tengo los huesos mas marcados que nunca. Por primera vez he visto un poco de delgadez en mí.
¿Y qué? ¿La hace feliz eso? Por supuesto que no.
Quiere verlos todos, quiere los 40 k, quiere que sea frágil, que me quede sola, que me encierre en mi esqueleto.
¿Quiero yo?
No. Pero sucederá algun día. Así lo siento. Mas tarde o mas temprano.
Y yo...tras tener los 46...Yo no siento nada.
Sigo vacía. Sigo inútil. Carga. Decepción. Culpa. Lástima. Asco.
Eso soy.
Mecánica. Teledirigida. Insípida.
Incluso mi sintaxis me parece pesada.
No sé. Ya no sé qué mas puedo decir. Sé que el próximo desmayo me llevaría a un ingreso en un centro, y sé que cambiaría mi vida para siempre. Mas de lo que ha cambiado.
Mas vacía de lo que está. Mas olvidada que nunca.
PERDIDA.
Me he perdido a mí misma.

It's not about being beautiful.
I'ts not about being skinny.
It's about being unloved.

domingo, 11 de julio de 2010

Ansiedad y torturas de mi amada Ana.

No estoy feliz.
No estoy haciéndole caso a Ana, necesito centrarme en ella, necesito salir de casa como antes, necesito recuperarla YA.
Ella se ha ido con los días. Y han vuelto las calorías, ha vuelto el "por un poquito no pasa nada", ha vuelto el "¿Quieres algo de cena? -Vale."
Y no me entiendo. Y ella parece quedarse ahí, impasible, observando todos y cada uno de mis movimientos y contando todas las calorías que me llevo a la boca a lo largo del día, pero no protesta, no lo evita, no dice nada. Simplemente observa. Sabe que me daré cuenta de mis errores cuando me mire al espejo. Yo también lo sé y por eso procuro no hacerlo.
Hasta que al final decide actuar y darme un escarmiento porque ve que consigo ser feliz sin ella. Entonces es cuando actúa y me recuerda que no puede ser así, que no soy nadie si no es por ella, que es gracias a ella todo lo que tengo, que tengo que seguir obedeciéndola porque hicimos un pacto. Y lo acepto porque sé que tiene razón. ¡Cúmplase su voluntad!
**
Hacía muchísimo que no tenía un ataque de ansiedad así. Desde los últimos cortes en la pierna derecha y los golpes en el estómago, benditos ellos. Estaba en la cama con Iván, acababamos de acostarnos(oj, dios♥) y él estaba acariciando mi silueta, deteniéndose cada vez que encontraba un huesito "demasiado (para él, claro)" marcado. Empezó a mirarlos y ahí empecé a tener pensamientos extraños. Entonces la escuché hablar, con una voz casi distinta a la mía (me acojona terriblemente, lo juro). Decía algo así como:
-¿Sabes que si no fuera por mí no tendrías ahora esos huesitos ahí, verdad? Los tendrías recubiertos de toda esa grasa que te metes en la boca.
-Tendrías que darte vergüenza por dejarme de lado como estás haciendo...Serías tan bonita ahora si no me hubieras ignorado...
Empecé a ver imágenes, me ví a mí misma débil, muy delgada, bellísima a pesar de la palidez, a pesar de ser tan frágil.
Me ví mil veces así. Se manifestó lo que quiero llegar a ser algún día. Empecé a llorar sin parar, me aceleré y temblé entera entre los brazos de Iván. Me sentía completamente loca porque no podía controlar lo que estaba pensando, porque no era yo. Ella me repetía una y otra vez que me obligaría a ser así, que lo iba a conseguir algún día.
Esa chica que veía me hacía llorar porque sentía pena por ella. Y esa chica era yo. Era yo, consumida por el tiempo, desnutrida, frágil, pero tan bonita. Tanto...
Quería pedirle ayuda a Iván, quería decirle que la parara, que me estaba torturando, que quería que me dejara en paz, pero no pude. Cada vez que intentaba hablar de ella y me venía su maldito nombre a la cabeza, volvía a temblar y lloraba mas fuerte.
Iván me hizo levantarme y sentí que todo se movía demasiado, que mis piernas no soportaban mi peso. Aún así conseguí llegar al balcón y sentarme para respirar aire fresco. Él se fue a hacerme una tila y yo comencé a arañarme las manos, buscando de alguna forma hacerme sangre, humillarme, sentirme todavía mas indefensa y más estúpida. No recuerdo mucho mas. Imágenes de muchachas a las que no conozco, tan bonitas pero tan enfermas. Frases como las que he citado arriba, miles. Me torturó de lo lindo y no fui capaz de pararla.
Cuando todo pasó, hablé con Iván. Él me preguntó si me valía la pena pasar por esto. Yo asentí.
Querría haberle dicho que me lo merecía, que yo entendía por qué ella me hacía esto y que era completamente justo para mí, que acataba mi castigo porque así es como debía ser. Pero estos pensamientos se me antojaron demasiado difíciles de entender para él, así que los guardé en mi mundo donde sólo yo me entiendo. En mi religión enfermiza.
**
A pesar de todo, ayer cené mas de lo que ella quería y hoy he comido con normalidad. No entiendo nada... No encuentro las fuerzas que ella me daba días atrás. Sólo sé que volverá y que espero que no sea demasiado tarde y haya engordado demasiado.

viernes, 18 de junio de 2010

Cambios.

No tengo ganas de escribir, tampoco hoy.

Pero en fin. Estoy yendo con la psicóloga, ya llevo dos sesiones. Por suerte, no me agobia con el tema de la comida. Le dije que no iba a colaborar, que no iba a aceptar ninguna ayuda para eso, etc, y ella aceptó. Dice que nos centraremos en todo lo que hay detrás, que lo de Ana lo llevaré con la enfermera (no, no otra vez). Le dijo a mi madre que debía dejarme mi espacio, que no me agobiara con el tema, que me diera mi tiempo y mi intimidad. Y mi madre al contrario. Es insufrible. A todas horas, a cada momento, en cada mirada, aunque nos crucemos por el pasillo, ella trata de hacerme comer. Y muy a mi pesar, acabo gritándole y viendo reflejado el dolor en su cara. Sintiéndome horrible.
**
Por suerte, estoy bastante/muy entretenida últimamente. De ahí lo de cambios. Me están siendo de gran ayuda porque me paso prácticamente todo el día fuera de casa y como mucho hago dos pequeñas comidas al día (zumo, sopa).
Hoy, peso 52 kilos. Otra vez. Ahora empieza mi momento, ahora, a partir de aquí, todo debe ser cuesta abajo. Oh sí. Puedo hacerlo. Lo estoy haciendo.
**
Llevaba varios días guardada aquí esta entrada y sin publicar, y la verdad es que han habido todavía mas cambios. Y ahora sí que para mal. Me los resumo todos un poco así pim pam.
-Se acabó con mi novio de toda la vida, unos 6 años dedicados siempre a él, enamorada hasta los huesos (huesos♥), porque me sentí atraída por otro chico que me daba miles de cosas de las que él siempre careció y que yo echaba en falta.
-Me enrollé con el otro chico.
-Volví a quedar con mi ex y nos enrollamos también, pero mas salvaje.
-Volví a enrollarme con el otro chico y corté toda relación con mi ex para que no se repitiera.
-Me gusta el otro chico, y él me dice cosas bonitas y se ilusiona conmigo y somos felices estando cerca del otro y lo pasamos bien, sin necesitar a nadie mas...
PROBLEMÓN. Me enamoro del otro chico. Y él...él se acuerda de su ex. Él echa de menos a su ex. Me quiere como amiga, o algo así. Hemos decidido que vamos a dejar de vernos para que él pueda tomarse el tiempo que necesite y decidir qué siente y qué quiere hacer. Yo lo veo demasiado claro. Se muere de ganas de volver con su ex...pero no vuelve, o no lo reconoce, por no hacerme daño a mí. Soy una carga para él. Soy una mierda, un asco.
Sabía que no tenía nada que explicarle, nada que enseñarle, que él ha vivido muchísimas cosas que yo nunca viviré, que no doy la talla ni seré suficiente para él, que se aburriría de mí. Yo todo eso lo sabía. Pero bueno, fueron un par de semanas preciosas y me he enamorado. Lo echo de menos sólo de saber que no voy a verle. Me hundo en mi mundo asqueroso. Otro golpe a mi autoestima. Sé que no tengo nada que su novia no tenga, al contrario, sé que no soy NADA al lado de todas las chicas con las que se ha acostado, que no le ofrezco absolutamente nada que otras no le ofrezcan duplicado. Me odio, me decepciono. Ana, ayúdame, por favor... Llévame lejos.

jueves, 10 de junio de 2010

Recaídas y desvaríos.

Hoy, me he levantado feliz. Como cada día después de haber cumplido mi propósito. Porque sé que hoy, por lo menos, no estaré mas gorda. Incluso quizá esté mas delgada. Nadie entiende esa felicidad. ¿Acaso es tan extraño? Me sigue dando pánico tocarme por la mañana, quitar la sábana y ver algo que no quiero ver. Me levanto, tocándome lo menos posible, mirándome lo menos posible, y me miro al espejo. Y debo reconocer que hoy me he asustado. Mis costillas se notan mucho mas que ayer, también los huesos de las caderas. Tengo forma de "S" y mi estómago está hundido hacia adentro, haciendo una curva bastante notable que me ha asustado. Pero poco después me he vuelto a mirar con asco y a correr al baño a pesarme.
*
He vuelto a mi habitación, más o menos satisfecha (aunque me esperaba algún kilo de menos pero por lo menos no hay ninguno de mas). Entonces he tenido la idea. LOS pantalones. Esos pantalones. Esos que nunca he podido ponerme sin pelearme con toda esa grasa que no sabe dónde meterse. Los he buscado, me ha dado un pequeño acaloramiento (no sé por qué) y me los he probado por encima. No parecían tan pequeños ya. Me los he puesto y me han empezado a dar problemas a la altura de la pelvis pero han acabado entrando y abrochándose a la perfección. Me he mirado incrédula en el espejo. Incluso he podido meter un dedo más en el pantalón. No he sabido cómo tenía que tomármelo. Entrar en estos pantalones era mi meta. Pero no me gusta cómo me quedan, me veo igual de gorda pero con unos pantalones mas grandes. Ana no deja que me conforme. He decidido que voy a comprarme una talla menos y que seré mas bonita cuando pueda meterme ahí. Sí, lo sé. Estoy recayendo en picado.
*
Ayer fue un buen día. Por la mañana no. Comí un croissant muy aceitoso con un cacaolat para desayunar, porque estaba con familiares y tenía que hacer el paripé. Estaba intentando no pensar en lo que comía, me podía permitir un poquito. Recuerdo que mi hermana dijo "debe llevar mantequilla por encima porque está muy aceitoso", y mi mundo dio vueltas. Man-te-qui-lla. Empecé a escuchar a Mia y a llamarla a gritos para que me ayudara a sacar eso de mi estómago. Como tengo problemas de nervios y ansiedad fue creíble (supongo) que me había dado un retortijón el estómago y corrí a mi enemigo (a veces) WC. Mia no me ayudó. Parecía que seguía teniendo el estómago vacío. Quizá en realidad sí era poca comida como para conseguir vomitar. Además, no podía estar mucho rato y los ojos se ponen llorosos y la cara roja y así me iban a descubrir enseguida. Qué asco. Mia, deja de fallarme. Tú y yo eramos un equipo, joder. En fin. Decidí que no metería ninguna mierda mas en mi boca en todo el día, porque el croissant y la leche del batido tenían calorías suficientes ya para todo el día. Y LO CUMPLÍ. Y hoy estoy feliz. No me odio tanto. Amo la recompensa de Ana el día despues. Siempre ha cumplido y me ha regalado esta satisfacción si hago las cosas bien. Por otro lado, estuve muy bien con él y estuvimos a muy poco de mandarlo todo a la mierda y besarnos. Pero también me alegro de haber sido coherente y haberme aguantado las ganas. ¿En serio Iván se merece eso? Yo no soy así. No puedo besarle y no lo haré (porfavor...).
*
Ahora mismo me encuentro bastante mal. Acalorada, con dificultades para respirar y un dolor horrendo en el estómago (no es hambre). Pero me estoy en pie y no necesito hacer ningun esfuerzo así que... De todas formas tengo zumo en la nevera. El zumo siempre me lo permito. Y si ayer me "permití" un croissant hoy debería permitirme una manzana. Pero no me gusta la idea. Mi madre se da cuenta de lo que hago, y se lo cuenta a mis hermanas. No pretenden dejarme pero tampoco me pueden obligar. Ayer me llamó mi hermana pidiendome que comiera y dándome su apollo. Me siento horrible cuando hacen eso, porque lo voy a rechazar. El apollo no me sirve para sentirme como ahora por las mañanas. El apollo no me hace adelgazar.

lunes, 24 de mayo de 2010



Dice que su corazón se está oxidando con el aire
y yo la creo, siempre que la veo algo le pasa
dice "se me pasará" desde la semana pasada,
y no se pasa,
le pesa la sonrisa demasiado,
le ti-tiembla la mirada, casi-siempre para abajo
se la tapa con su pelo largo,
sólo las canciones de tu grupo preferido te dicen algo.
Siempre, sola con un walkman por el patio,
ni caso a los tíos ni a las amigas del barrio,
busca otra música, pasa de los rollos
YO QUIERO QUE SALGAS DE TU POZO DE LOS LLOROS.

domingo, 16 de mayo de 2010

Noticias nuevas...

La verdad es que no tengo ningunas ganas de escribir pero sé que si no lo hago ahora no lo voy a hacer nunca, y voy a volver a dejar las cosas a medias, y no quiero.
No quiero hablar demasiado de Ana en este post, ayer no comí NADA, así como un día antes me atiborraba sin parar, al siguiente me desperté (como ya dije abajo) y supe que ella estaba conmigo y que todo iba a ser distinto. Y sigo sin saber cómo ni por qué, de pronto sé que está ahí, de pronto sé que voy a cumplir sus órdenes, y mi cuerpo deja de sentir hambre o alguna mínima señal de necesitar comida, y mi mente es mas fuerte que TODO, y me voy a la cama sin haber masticado algo que no fuera un chicle sin azúcar.
Y lejos de sentirme completamente feliz, como debería, me siento vacía. No por el estómago, no. Me siento vacía porque de nuevo se antepone la cordura que he conseguido recuperar durante este tiempo de terapias odiosas, y pienso "Cuánto tiempo creo que voy a seguir así?" Y es cierto, qué me creo? Mi madre, mi novio, mis hermanas, todos saben de mi problema y todos me controlan, no van a dejarme perder demasiados kilos sin llevarme de nuevo al centro, me van a seguir al baño todos los días, además, ya no por ellos, YO misma no soy capaz de hacerlo...Aquí entra la terapia. He aprendido a ver, que es OBVIO que si el cuerpo no recibe comida durante mucho tiempo, a la mínima señal de poder comer lo que sea, nos va a dominar el ansia y nos vamos a atracar como cerdas, pero no somos cerdas, somos personas y nuestro cuerpo toma el control por pura supervivencia y come lo que necesitamos. Sí, una mierda. En fin, de todas formas, a pesar de todo, sabéis qué? He conocido unos nuevos huesos que jamás pude ver, y que ahora son visiblemente notables, no sé por qué, sólo llevo dos días ayunando y ahí estan, maldita sea, LOS AMO! Son tan preciosos, dicen TANTO. Si los pierdo me muero, voy a ser tan asquerosa como para recubrirlos de nuevo con grasa?! No me lo perdonaría...
Joder, no quería hablar mucho de Ana y ya me ha vuelto a atrapar. Maldita zorra, es inevitable.
Por otra parte, buenas noticias para mí.
Esperanzas. Mañana a las 11:00, tengo cita para quizá hacerme mesoterapia. Es un tratamiento a base de pinchazos (Ojalá duela y me castiguen ellos, ojalá duela mucho y no tenga que sentirme culpable de autolesionarme.) [...]Pinchazos en ciertas zonas del cuerpo, para ayudar a bajar centímetros de grasa, celulitis (puta), retención de líquidos, etc. Obviamente no voy a decirles de mi anorexia, y no voy a comer mucho tras el tratamiento, va a ser una ayuda enorme y voy a poder bajar mas kilos, y lo que mas me importa, centímetros :D
Btw, hoy he comido normal, porque tampoco quiero controlarme tanto, obviamente me da miedo volver, pero la muy cabrona parece que ha puesto esos huesos ahí para que la necesite para no perderlos. Es una relación Amor/Necesidad/Odio tremenda.
En fin, lo voy a ir dejando...voy a ver a mi niño en un ratito.
Luego supongo que escribiré sobre él, porque es MUCHO mas grande que todo este tema de Ana y Mía. Muchísimo.
Te quiero amor.

viernes, 14 de mayo de 2010

Asco.

Después de tirarme mas de 20 minutos intentando acceder a la cuenta, ya estoy aquí.
Resulta que tras mucho tiempo me he levantado pensando cosas horribles y del todo ciertas que necesito compartir.
No sé, a veces tengo días de estos en que nada mas levantarme comprendo todo, y me siento muy fuerte para hacer lo que debo, incluso con alguna esperanza de, por una vez, por UNA VEZ, conseguir algo de lo que me propongo.
Y a raíz de esto viene todo. Hoy mi madre me ha recordado que soy una persona completamente inútil para todos. No estudio, no trabajo, no hago nada. Me paso los días ayunando o atiborrándome como una puta cerda, preocupándome sólo de mí y sin hacer nada por nadie. Pero, ¿cómo voy a hacer algo por alguien, cuando no soy capaz de hacer NADA por mí misma? Ni por mi salud, ni por mis metas, ni por mi futuro ni por cambiar la mierda que tengo delante. No soy capaz de conseguir NADA. No encuentro nada por lo que llevar una constancia, jamás. Y cuando creo que he encontrado algo que hacer, algo que me entretiene, en fin, una ilusión, resulta que no me hace feliz. ¿Por qué nada me hace feliz? No lo sé. El caso es que me aburro de todo y dejo de encontrarle sentido a los pocos días, y vuelvo a mi rutina de no hacer nada y vivir para matar el tiempo. Quizá esté pasando por una depresión y no me doy cuenta, aunque no me extrañaría.
Ni siquiera soy capaz de entenderme. Tengo TANTOS pensamientos contradictorios a la vez, sé a quién quiero hacerle caso y sé a quién debería hacerle caso, pero no me convence. Así que acabo haciendole caso a la gula o a la desesperación y de nuevo me siento delante del ordenador y como. Y como. Y como. Y vomito al instante en el que noto demasiado lleno el estómago y demasiada llena la bolsa de las culpas. E instantaneamente mi reflejo se distorsiona y me siento pesar 64 kilos. Y ya, como he fracasado, fracaso mas. Y mas. Y me hundo y me meto en mi espiral de mierda en la que me paso unos 4-5 días metida tirando mi vida a la basura. Hasta que, CREO, llega un día como hoy, en el que me doy cuenta de cómo está la situación y encuentro que el mejor remedio es hacerme feliz demostrándome que soy capaz de cumplir el ayuno que Ana me pide a todo momento. Y pienso "Bien, pues hoy lo voy a hacer" <- cosa que pienso todos los días. Hasta que mi cuerpo siente un mínimo de hambre o de ansiedad y se me olvida TODO, y pierdo el control, y como. Y es una comida normal, no podría llamársele un atracón ni mucho menos, pero yo, obviamente, me siento una fracasada que una vez mas ha sido incapaz de cumplir algo que ha prometido ni siquiera durante un día, ni siquiera durante un par de horas. Es patético, completamente patético. Y así soy yo también. Inútil y patética. Y no pido ayuda ninguna porque lo que ellos hacen, es convertirme en una conformista, y aceptar la comida que me meto en las caderas, y aceptar que mi peso suba, y aceptar que cada vez me siente peor la ropa, y aún así, quererme mucho y ser feliz. ¿Estamos tontos? Para esa ayuda de mierda, me quedo como estoy, que por lo menos pierdo algún kilo que otro entre tanto vómito y ayuno. Qué piensan, que así, yo puedo algún dia llegar a quererme a mí misma? Como ellos dicen? Haciendo cinco comidas y aceptándolas como normales? No es posible. Es como si me dijeran "Mira, como no eres ni siquiera capaz de lograr hacer una dieta sencilla, come lo que te de la gana y ponte como un buey, y acéptate siendo gorda porque lo vas a ser toda tu vida y mas te vale aceptarlo". De verdad, es lo que yo entiendo de todo esto. Y obviamente no lo quiero. Cuando me explico todo esto me doy cuenta de que jamás he estado cerca de una recuperación. Y no lo voy a estar porque me parece mucho peor eso que mi situación actual. Y voy a perder a mi novio y voy a perder lo poco que me queda para aferrarme a los días y controlar el daño que me hago un poco. Y lo hago por él, porque si no fuera por él ahora mismo me rebanaría el cuerpo entero y me quedaría bien a gusto, humillada como debo estar. Pero a veces me gustaría que me entendiera. Que no quiero salir de aquí porque soy un poquito mas feliz así que demostrándome que no sirvo ni para adelgazar sin comer (<-patetiquísimo), que mi salud está bien, que estoy llena de morcillas por todas partes, ni de coña estoy desnutrida ni débil ni nada, no tengo por qué dejar de comer poquito, que al fin y al cabo es lo que hago cuando me refiero a "ayuno", comer fruta, zumos e infusiones nada más (quizá un platito pequeño de lo que haya a mediodía). En fin, cosas sanas con pocas calorías y que me hacen sentir a gusto y victoriosa lo poco que duro comiendo así. A la vez, los días en que lo logro me vuelvo super energética y hago ejercicio todo lo que puedo, y pierdo kilos vaya si los pierdo, y SOY FELIZ. ¿ENTENDÉIS QUE ASÍ SOY FELIZ? Por qué tengo que dejar de serlo para vosotros? Aceptadme, aceptad que soy así y que no quiero cambiar, por favor. Si queréis lo mejor para mí, dejadme con mis movidas a parte, y hacedme feliz tratándome como a alguien normal. Mi cuerpo es mío y creo que tengo derecho a decidir qué hago con él. En fin... Lo dejo ya. Creo que no tengo nada más que decir.
En el espejo, 60 y pico. En la báscula 57. Pero me veo con 60 y pico porque ayer comí como un snorlax y no hice nada con mi vida para variar. En cuanto me ponga las pilas todo cambiará :) (<- Que no lo voy a conseguir, pero bueno)

sábado, 13 de febrero de 2010

Qué bien...

Ayer se me borró la actualización y lo mandé a la mierda.
Además, estaba ocupada teniendo la peor noche de mi vida.
Porque soy genial y cojo gripe intestinal a un día de hacer
cinco meses con mi niño, a dos días se san Valentín y carnaval.
Es fantabuloso todo en mi mundo.
Me voy a disfrazar de mendiga hecha polvo, que la cara ya la tengo.
jejejejejejejejeje, qué chistosita soy (?).

Caminando de puntillas sobre el hilo de la poca cordura que tengo.
Lo haré por tí, cariño.
Voy a luchar.

Cinco meses. Te quiero!♥

viernes, 12 de febrero de 2010

Hoy me siento algo mejor.
Siento la satisfacción del trabajo bien hecho ^^.
Me encanta la sensación de tener delante una pared maltrecha y
ver poco a poco y con mi esfuerzo cómo recupera su color,
su brillo, se renueva, se embellece y queda perfecta.
Es un poco metafórico jejejejejejejejejejeje.
Además del cansancio conseguido con esfuerzo y la recompensa
de sentarme aquí y sentir esa relajación en vez de llevar
todo el día relajada, xD. A ver cuánto me dura, e_e
¡Quiero cobraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar!

___
Y hoy, de tí no voy a hablar. (Mierda, ya lo hice)
Sólo voy a poner una canción que me hizo mucha falta ayer,

Gracias Shino ♥.

http://www.youtube.com/watch?v=NpFH82pwUdM

¿Qué es la belleza, en qué reside?
Armonía, proporción, ¿Cuál es la ley que lo define?
Dime, ¿cuánto mides, cuánto pesas, qué edad tienes,
cómo besas?
Que a mí no me interesa lo que piensas.
[...]
Y espero que la belleza sea siempre subjetiva y
que el espejo no nos diga nada malo que deprima...

10 Febrero 2010

...Qué buen momento para empezar el blog. (Ironía)

Me siento fatal. Como la mayoría de días.
Temblando.
De frío, y de miedo tal vez. Y por esa sensación de ir a echarse a llorar
de un momento a otro. De verdad, me "pesas". Mucho. Me dueles.
Es difícil tener días normales cuando no sabes encontrarte,
cuando no sabes si lo que estás pensando es normal,
si tiene algo de lógico, si lo estás pensando tú, o simplemente si estás
de acuerdo con ello. Porque apenas tengo opción de contradecirte, siempre
acabo creyéndote, tú siempre ganas.
A veces me siento ciega. ¿Lo que veo es lo que hay?
¿Esto es gordo o es normal? ¿Esto es bonito o demasiado delgado?
Ya no tengo capacidad de opinar, de ver si estoy más gorda que antes o no,
no sé lo que está bien o lo que está mal, te has llevado
el concepto de "normalidad" de mi vida y ya no lo encuentro.
Sólo sé que sigo dándome asco.
Porque cada vez que me veo bien me convences de que soy ridícula.
Y lo peor es que me doy cuenta de que tienes razón.
En días así me haces polvo, Ana, quien coño seas. Lo que seas.
Quieres arrebatármelo todo, y yo querría dejarte, de verdad,
porque me siento inmensamente vacía sin tí y sin tu maldita dictadura.
Porque las fotos en las que más bonita me veo es en las que mas
enferma estaba y te llamo a gritos, me empapo de esas melodías
en las que te escondes y soporto la ráfaga de sentimientos que me golpea,
y cierro los ojos y te siento ahí. Tan cerca. Tan dentro.
Y por un segundo me ahogo en la amargura de la que llenas toda mi habitación,
de esa pena, esa angustia, ese dolor que acaba volviendose dulce. Das asco.
De todas formas, ¿sabes qué? No lo intentes. Porque te voy a ignorar una
vez mas, me cueste lo que me cueste, aunque yo no le encuentre el sentido,
lo voy a hacer. Al fin y al cabo empieza a ser una rutina, aunque duela.
Porque hay alguien mas fuerte que tú, alguien a quien quiero por encima
de tí y del mundo y que no voy a dejar que me arrebates. No a él.

Lo siento. Te echo de menos.