domingo, 27 de febrero de 2011

Completa soledad

Se siente raro entrar en mi rinconcito de penas en una casa ajena, en un ordenador que no es el mio, en completa paz por una santa vez.
Nadie con quien hablar, nadie con quien fingir, mi blog de la sinceridad y yo.
Y que tengo de nuevo que decirte.
Me siento hundida hasta lo mas hondo. Me siento patetica, vacia, y rodeada de un mundo al que no puedo corresponder.
Me miro al espejo y la opcion mas factible que me pasa por la cabeza es prenderme fuego.
Soy demasiado horrible, ya ni mi anorexia me quiere, ya ni mis huesos me consuelan porque se han tapado con mas y mas grasa inutil que no significa nada mas que el poco amor que puedo ofrecerme, unos ratos llenandome de mi peor enemiga, la comida, a la vez mi consuelo y mi autodestruccion, seguidos de ratos de evasion a mis malos tratos.
Me autodestruyo cada dia, autodestruyo mi imagen y mis ganas de quererme, autodestruyo mi salud fisica y mental porque no se hacer otra cosa conmigo misma.
Hace unos meses me mataba por desnutricion, ahora me mato por maltratarme hasta el extremo de no querer despertarme de mis sue;os. No quiero vestirme, no quiero enfrentarme a mi imagen ni mostrarla a los demas, y se me exige hacerlo con una sonrisa y con falsas fuerzas que los demas deberian ver para que mi vida parezca una mas. Pero no es una mas. Ni siquiera es una vida y no hace mas que empeorar.
Pienso mierda tan extrema que me parece fuerte incluso para escribirla aqui. Ahora si me siento LOCA.
Me estoy desquiciando y perdiendo mas con cada dia que pasa. Han empezado a rondar ideas de suicidio momentaneas y es algo a lo que jamas pense que llegaria. Y sin embargo ahi estan, aqui estoy.

Por otra parte es un buen momento del dia.
No tengo que fingir, escribo mis verdades fumandome un cigarro.
Y sin embargo me siento tan sola.
Si al menos Ana estuviera, si al menos pudiera tocarme y sentirla ahi, sentirme bonita y poder fingir ante la gente sabiendo que no me veo tan patetica sino simplemente enferma o delgadita, entonces podria tirar adelante un poco mas.
Pero no. Solo me ven dejada, gorda, sin peinar, sin maquillar, FEA, olvidada, descuidada, penosa.

Estoy cansada en todos los sentidos.
Cansada de quejarme, cansada de cansarme, cansada de ser.
Bah.

miércoles, 16 de febrero de 2011

¿Quién eres?

¿Qué contestaría ante eso?
¿Quién soy?
Me llamo Myriam, estoy cambiando y me hago mayor. Es lo único que hago. Hacerme mayor y sufrir.
Cambiar. A peor.
Pasar de ser una niña con ilusiones y el corazón siempre roto, a ser alguien distinta.
Alguien que decidió darlo todo por esas ilusiones y ponerle tiritas a su corazón para poder seguir adelante. Alguien que se encerró en sí misma para dejar de sufrir. Alguien que se encerró en sí misma para ser LIBRE. Cometí el error de confiarme a mí misma y a mi mente enferma y autodestructiva. Las tiritas de mi corazón se despegan prácticamente a diario y dejan que duelan todas aquellas heridas mas que pasadas, todas, cada una de ellas duele. A veces carece de sentido, a veces no entiendo que duelan, pero me debilita tanto dolor y acabo aquí escribiendo palabras que no dejaría que nadie leyera.

Me estoy liando con lo que yo misma escribo.
Pautas, porque, a la vez, espera, no olvides esto. Estás jodiendo tu mente. Estás perdiendo facultades, neuronas y memoria con cada porro. Y tu autoestima se va en cada calada. Vale la pena, desde luego lo vale, pero ahora, bonita, necesitas una pauta para no olvidarte de lo que quieres decir.

Bah. ¿Sabes qué? A la mierda.
No quiero pautas.
Mi vida no está llena de pautas. Mi vida es un desorden.
Un vacío desordenado. Vacío mal repartido. Vacío a veces.

Personas. Oportunidades, momentos que me pierdo, momentos que sólo imagino,
momentos que querría vivir, que no me llevarían a ninguna parte.
Estoy hasta los cojones de repetir las palabras en las frases. "Vacío", "momentos".
Me canso a mí misma.
Creo que voy a beberme una cerveza. Mejor que mejor. Ya escribiré cuando esté lo suficientemente tranquila para hacerlo. Cuando me de la puta gana y deje de darme este asco por pasar tanto de todo y a la vez, por no tener nada de lo que pasar.
Paso de todo y de nada a la vez. Eso es mi vida. Intentar preocuparme sólo de mí misma y no saber por no conocerme.
Preferir drogarme y no pensar, hacerlo ameno, antes que levantarme y luchar contra lo desconocido. Se está bien sin preocuparse de cómo cúando dónde y quién.

Pero, ¿y cuando te toca saber algo nuevo de tí? ¿Descubrirte, conocerte un mínimo, ver cómo has cambiado frente a una situación?
De pronto descubres que posiblemente seas homosexual, que lo que tú creías normal en un heterosexual no lo es, pero confías TAN poco en tí misma que ya no te crees tus verdades, te has mentido tanto para quererte mas que ya no sabes ni lo que quieres, ni qué te gusta, ni qué te parece bien o mal.
Pero no puedes saberlo porque, de nuevo, se está bien sin preocuparse. Se está bien dejando los días pasar sin molestarte en luchar por absolutamente nada, se está bien drogándose día tras día, viendo en televisión lo patéticos que son a tu alrededor y alegrarte de no ir cabizbaja en línea recta, sintiéndote superior a ellos por lo buena que sabes que eres en realidad.
Sabes que eres buena persona, que das mil patadas a la media, que la gente se alegra de conocerte, que incluso te admiran.
Y ahí te tienes. Drogada, en una cama, viendo dibujos animados. Otro día mas. Echándote unas risas, muriendo de aburrimiento y de despreocupación. Escondiéndote porque no sabes quererte y no dejas que la gente te quiera. Y tú, que sabes que eres superior y podrías llegar a lo mas alto, te tienes por los suelos. Haces que el resto, los ignorantes de mierda de ahí fuera, crean que eres como ellos. Te disfrazas de ellos. Eres patética. Enorme perdedora. Mísera. Y gorda.

Me alegro de no haber hablado de tí hoy, Anita.
Vuelve por favor y dale sentido a toda ésta mierda.
Te amo y te necesito, Ana. Tengo los brazos abiertos esperándote.

Aunque abrazarte a tí es rodearme con los brazos.

jueves, 3 de febrero de 2011

Vacío demasiado lleno.

Mierda de título.
Hoy, vuelvo a sentirme deprimida. Hasta lo mas bajo, a pasos agigantados, hacia ninguna parte, pero hacia abajo.
No tengo ganas de moverme de aquí, no sé con qué llenar estos ratos, de dónde sacar la fuerza de llenarlos, tengo demasiado frío, tengo demasiado poco que hacer, tengo demasiadas ganas de comer y demasiados putos kilos encima.
Mi cuerpo se va a la mierda, mi vida con él. La depresión me vence.
No sé qué hacer... necesito dejar de estar sola. La casa está demasiado vacía, siento casi dolor psicoógico en las piernas de ver que no las muevo y no dejo de comer, es lo único que me hace agradable esos ratos en los que no encuentro mis ganas de vivir, como, como, como, sin importarme nada mas. ¿Qué es lo que debe importarme, si no tengo nada? Mierda. Así que sigo comiendo, y luego me quiero morir porque ni siquiera recuerdo el sabor de lo que he comido y sin embargo no puedo mirarme al espejo de la vergüenza que me doy...
Fin. A tomar por el culo. Me quiero morir.