viernes, 18 de junio de 2010

Cambios.

No tengo ganas de escribir, tampoco hoy.

Pero en fin. Estoy yendo con la psicóloga, ya llevo dos sesiones. Por suerte, no me agobia con el tema de la comida. Le dije que no iba a colaborar, que no iba a aceptar ninguna ayuda para eso, etc, y ella aceptó. Dice que nos centraremos en todo lo que hay detrás, que lo de Ana lo llevaré con la enfermera (no, no otra vez). Le dijo a mi madre que debía dejarme mi espacio, que no me agobiara con el tema, que me diera mi tiempo y mi intimidad. Y mi madre al contrario. Es insufrible. A todas horas, a cada momento, en cada mirada, aunque nos crucemos por el pasillo, ella trata de hacerme comer. Y muy a mi pesar, acabo gritándole y viendo reflejado el dolor en su cara. Sintiéndome horrible.
**
Por suerte, estoy bastante/muy entretenida últimamente. De ahí lo de cambios. Me están siendo de gran ayuda porque me paso prácticamente todo el día fuera de casa y como mucho hago dos pequeñas comidas al día (zumo, sopa).
Hoy, peso 52 kilos. Otra vez. Ahora empieza mi momento, ahora, a partir de aquí, todo debe ser cuesta abajo. Oh sí. Puedo hacerlo. Lo estoy haciendo.
**
Llevaba varios días guardada aquí esta entrada y sin publicar, y la verdad es que han habido todavía mas cambios. Y ahora sí que para mal. Me los resumo todos un poco así pim pam.
-Se acabó con mi novio de toda la vida, unos 6 años dedicados siempre a él, enamorada hasta los huesos (huesos♥), porque me sentí atraída por otro chico que me daba miles de cosas de las que él siempre careció y que yo echaba en falta.
-Me enrollé con el otro chico.
-Volví a quedar con mi ex y nos enrollamos también, pero mas salvaje.
-Volví a enrollarme con el otro chico y corté toda relación con mi ex para que no se repitiera.
-Me gusta el otro chico, y él me dice cosas bonitas y se ilusiona conmigo y somos felices estando cerca del otro y lo pasamos bien, sin necesitar a nadie mas...
PROBLEMÓN. Me enamoro del otro chico. Y él...él se acuerda de su ex. Él echa de menos a su ex. Me quiere como amiga, o algo así. Hemos decidido que vamos a dejar de vernos para que él pueda tomarse el tiempo que necesite y decidir qué siente y qué quiere hacer. Yo lo veo demasiado claro. Se muere de ganas de volver con su ex...pero no vuelve, o no lo reconoce, por no hacerme daño a mí. Soy una carga para él. Soy una mierda, un asco.
Sabía que no tenía nada que explicarle, nada que enseñarle, que él ha vivido muchísimas cosas que yo nunca viviré, que no doy la talla ni seré suficiente para él, que se aburriría de mí. Yo todo eso lo sabía. Pero bueno, fueron un par de semanas preciosas y me he enamorado. Lo echo de menos sólo de saber que no voy a verle. Me hundo en mi mundo asqueroso. Otro golpe a mi autoestima. Sé que no tengo nada que su novia no tenga, al contrario, sé que no soy NADA al lado de todas las chicas con las que se ha acostado, que no le ofrezco absolutamente nada que otras no le ofrezcan duplicado. Me odio, me decepciono. Ana, ayúdame, por favor... Llévame lejos.

jueves, 10 de junio de 2010

Recaídas y desvaríos.

Hoy, me he levantado feliz. Como cada día después de haber cumplido mi propósito. Porque sé que hoy, por lo menos, no estaré mas gorda. Incluso quizá esté mas delgada. Nadie entiende esa felicidad. ¿Acaso es tan extraño? Me sigue dando pánico tocarme por la mañana, quitar la sábana y ver algo que no quiero ver. Me levanto, tocándome lo menos posible, mirándome lo menos posible, y me miro al espejo. Y debo reconocer que hoy me he asustado. Mis costillas se notan mucho mas que ayer, también los huesos de las caderas. Tengo forma de "S" y mi estómago está hundido hacia adentro, haciendo una curva bastante notable que me ha asustado. Pero poco después me he vuelto a mirar con asco y a correr al baño a pesarme.
*
He vuelto a mi habitación, más o menos satisfecha (aunque me esperaba algún kilo de menos pero por lo menos no hay ninguno de mas). Entonces he tenido la idea. LOS pantalones. Esos pantalones. Esos que nunca he podido ponerme sin pelearme con toda esa grasa que no sabe dónde meterse. Los he buscado, me ha dado un pequeño acaloramiento (no sé por qué) y me los he probado por encima. No parecían tan pequeños ya. Me los he puesto y me han empezado a dar problemas a la altura de la pelvis pero han acabado entrando y abrochándose a la perfección. Me he mirado incrédula en el espejo. Incluso he podido meter un dedo más en el pantalón. No he sabido cómo tenía que tomármelo. Entrar en estos pantalones era mi meta. Pero no me gusta cómo me quedan, me veo igual de gorda pero con unos pantalones mas grandes. Ana no deja que me conforme. He decidido que voy a comprarme una talla menos y que seré mas bonita cuando pueda meterme ahí. Sí, lo sé. Estoy recayendo en picado.
*
Ayer fue un buen día. Por la mañana no. Comí un croissant muy aceitoso con un cacaolat para desayunar, porque estaba con familiares y tenía que hacer el paripé. Estaba intentando no pensar en lo que comía, me podía permitir un poquito. Recuerdo que mi hermana dijo "debe llevar mantequilla por encima porque está muy aceitoso", y mi mundo dio vueltas. Man-te-qui-lla. Empecé a escuchar a Mia y a llamarla a gritos para que me ayudara a sacar eso de mi estómago. Como tengo problemas de nervios y ansiedad fue creíble (supongo) que me había dado un retortijón el estómago y corrí a mi enemigo (a veces) WC. Mia no me ayudó. Parecía que seguía teniendo el estómago vacío. Quizá en realidad sí era poca comida como para conseguir vomitar. Además, no podía estar mucho rato y los ojos se ponen llorosos y la cara roja y así me iban a descubrir enseguida. Qué asco. Mia, deja de fallarme. Tú y yo eramos un equipo, joder. En fin. Decidí que no metería ninguna mierda mas en mi boca en todo el día, porque el croissant y la leche del batido tenían calorías suficientes ya para todo el día. Y LO CUMPLÍ. Y hoy estoy feliz. No me odio tanto. Amo la recompensa de Ana el día despues. Siempre ha cumplido y me ha regalado esta satisfacción si hago las cosas bien. Por otro lado, estuve muy bien con él y estuvimos a muy poco de mandarlo todo a la mierda y besarnos. Pero también me alegro de haber sido coherente y haberme aguantado las ganas. ¿En serio Iván se merece eso? Yo no soy así. No puedo besarle y no lo haré (porfavor...).
*
Ahora mismo me encuentro bastante mal. Acalorada, con dificultades para respirar y un dolor horrendo en el estómago (no es hambre). Pero me estoy en pie y no necesito hacer ningun esfuerzo así que... De todas formas tengo zumo en la nevera. El zumo siempre me lo permito. Y si ayer me "permití" un croissant hoy debería permitirme una manzana. Pero no me gusta la idea. Mi madre se da cuenta de lo que hago, y se lo cuenta a mis hermanas. No pretenden dejarme pero tampoco me pueden obligar. Ayer me llamó mi hermana pidiendome que comiera y dándome su apollo. Me siento horrible cuando hacen eso, porque lo voy a rechazar. El apollo no me sirve para sentirme como ahora por las mañanas. El apollo no me hace adelgazar.